Empieza a tener una rutina de cuidado facial

December 12, 2017

 

 

A veces queremos construir la casa por el tejado, queriendo comprar productos para el cuidado de la piel como si no hubiera un mañana. Pero sí lo hay, y esos productos se están muriendo de la pena en tu lavabo o neceser sin que los uses adecuadamente. El drama.

 

Muchas, muchísimas veces me han pedido consejo para problemillas de la piel, o se me han quejado de que X producto no hace EN UNA SEMANA lo que dice que promete, pero señora hágame el favor...

Si queremos conseguir resultados de verdad, tenemos que tener una rutina DE VERDAD. Lo siento amores, la cosa va así, hay que echarle ganas.

 

En este post os voy a dar un poco la chapa con este tema basándome sobretodo en haceros pensar de verdad en por qué hay que hacerlo, porque de verdad que merece especial atención.

 

Así que, como diría Mario Bros: "Here we go!", agarraos a la silla que la bronca va a ser buena:

 

 

1. Conciénciate de que sólo tienes una piel. Y es un ÓRGANO VIVO. Sí, sí, vamos a empezar a verla como lo que es. Un tejido, un órgano, cambiante y con necesidades. Tu piel es el frente de batalla de tu cuerpo contra los factores ambientales que suceden a tu alrededor: las radiaciones solares, el frío, la polución, bacterias, virus, etc. Nuestra piel es una amazona que, encima que trabaja para protegernos, trabaja para renovarse una y otra vez. Por desgracia, esos factores externos de los que hablo (incluida mala alimentación), ralentizan su capacidad de renovación y de mantener la hidratación, teniendo como resultado una piel apagada, con acumulación de piel muerta (en una batalla siempre hay bajas) y deshidratada. Lo que ocasiona la mayoría de "problemillas" por los que nos quejamos de nuestra piel, la pobre. 
Teniendo en cuenta todo esto, ¿no te parece una ayuda incluso insignificante que tú dediques 5 minutos al día a mimar a tu piel guerrera? Pues eso.

 

 

2. No, no tienes el mismo tipo de piel durante toda tu vida, todas las estaciones del año. Como he dicho antes, la piel es un órgano vivo y cambiante, se adapta a las condiciones externas y a otros factores internos, como las hormonas (malditas hormonas...). Así que, aunque durante tu adolescencia utilizases todos los productos astringentes del mercado porque las hormonas locas te ocasionaban acné, no quiere decir que siendo adulta tengas que seguir usándolos. Ni mucho menos. De hecho, yo jamás recomendaría a nadie ningún producto astringente (ejem, alcohol puro), porque lo que obtendremos es una piel deshidratada (falta de agua y lípidos) con muchas papeletas de tener efecto rebote y generar más grasa. Del mismo modo que según envejecemos, la elasticidad e hidratación natural se van perdiendo, por esa falta de "ebullición hormonal", así que iremos necesitando productos con otros principios activos que suplan un  poco esta falta.
Tienes que OBSERVAR y ESCUCHAR a tu piel para saber lo que necesita. No necesita lo mismo en verano que en invierno; o que en una etapa más estresante, dónde suele haber más sequedad o  exceso de sebo, que en un etapa dónde estás más tranquila. 

 

 

 3. La limpieza del rostro es indispensable antes de poner cualquier tratamiento. Para explicar esto, os voy a proponer una imagen mental: habéis hecho bastante ejercicio porque por fin estáis aprovechando haber pagado un mes de gimnasio, después, en los probadores, encima del sudor, os echáis el desodorante y la colonia, y os vais tan ricamente a casa. 
Esto suena bastante asqueroso, ¿verdad? Pues lo mismo es ponerme una crema, un sérum o maquillaje, sin haber limpiado correctamente el rostro antes. Sobre nuestra cara se depositan constantemente productos del ambiente y, además, los que generamos nosotras mismas como sebo o piel muerta. Si queremos que los productos que pongamos en nuestra piel hagan efecto correctamente, tenemos que quitar esa "capa" que los separa de nuestra dermis.

 

 Tortuga disfrutando de su rutina de limpieza.

 

4. Hidratar SIEMPRE. Hay muchísimos tipos de hidratantes en el mercado, tanto para todos los tipos de pieles como en todas las diferentes texturas, para adaptarse específicamente a lo que buscas y/o necesitas. No hay excusas. Tenemos que hidratar nuestra piel por la mañana y por la noche, pudiéndonos permitir una hidratante más pesada cuando nos vayamos a dormir. Tened en cuenta que cuando dormimos nuestra piel acelera sus procesos de regeneración, imaginad si le echamos una manita.

 

 

 

 

5. No me digas que no tienes tiempo. Vale, tendrás mejores o peores argumentos con respecto a esto, pero ¿de verdad de la buena que no tienes un par de minutos por la mañana y un par de minutos por la noche? Lo siento pero me cuesta muchísimo creerlo. Un minuto es suficiente para limpiar nuestra piel y tratarla con el producto que sea. Piensa la cantidad de tiempo que "pierdes" pensando que te da pereza hacer algo, en lugar de hacerlo directamente. Los resultados son imágenes de las acciones. Venga, dale.

 

6. Saber desmaquillarte es más importante que saber maquillarte. Esa frase la puedo repetir mil veces cuando escucho con horror cómo una persona dice no quitarse siempre el maquillaje para irse a dormir. Ay, madrecita querida... Y en ello incluyo usar sólo una toallita desmaquillante, que nos conocemos. Cuando estamos maquilladas, nuestra piel tiene una capa de productos químicos (o tratados químicamente) encima, taponando en mayor o menos medida los poros y no dejándola "respirar" adecuadamente. ¿A que no te meterías en la cama con el pijama lleno de barro? Pues, por favor, no te metas en la cama con la cara llena de maquillaje. Ella nunca lo haría.

Lo mejor para asegurarnos de que nuestra piel se va a dormir contenta y limpita es desmaquillar con agua micelar, aceite desmaquillante o similares y, después, limpiar con nuestro limpiador habitual. Así tendremos la piel perfectamente preparada para recibir a nuestra hidratante y darle duro al proceso de regeneración por la noche. 

Lo bueno es que así tampoco serás un mapache a la mañana siguiente.

 

 

7. Al final, el cuidado de la piel se hace parte de tu rutina diaria y lo haces por inercia. Te lo juro. Dicen que los hábitos se construyen repitiendo la acción en sí durante 21 días. Ponéoslo como un reto personal, marcadlo en la agenda, poned post-it en el frigorífico de recordatorio o que alguien de vuestra familia os dé la brasa con ello. La rutina hace el hábito, que, sin lugar a dudas, es lo que dura para toda la vida. 

 

 
_______________________________________________________________________________________

 

Yo pretendía hacer otro tipo de post, dónde hacer un listado punto por punto de los productos y los cuidados-mimitos diarios que hay que darle a la piel, pero me di cuenta de que si no estamos realmente concienciados para ello y no tenemos hábito, de poco sirve leer un post que te diga qué hacer.

 

Así que ahí lo lleváis, disculpad la bronca que os he echado, pero va con todo mi cariño y preocupación (modo madre ON).

 

Si os ha gustado, compartid.

Si tienes una amiga que se va a dormir maquillada, mándaselo, corre.

 

 

 

¡Un abrazo!

 

 

 

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